"El objetivo de la educación es la virtud y el deseo de convertirse en un buen ciudadano." Platón

Ayer, mientras me dirigía en autobús a casa de Shidoshi a trabajar y solucionar temas importantes sobre la EBS con Sensei Juliana, viví un suceso que me hizo reflexionar en pocos minutos en varias ocasiones. El autobús es un medio que gracias a mi estilo de vida no suelo acostumbrar a hacer uso, sin embargo es un punto de reunión de multitud de ciudadanos en donde tienen que hacer frente a la dura experiencia de la convivencia.

Al acceder al autobús y tras pasar el bono que esa misma mañana me dejó mi madre, observe a lo largo si había suficiente sitios libres y la gente que se sentaba en el resto. Decidí tomar asiento en uno de los asientos individuales del principio que miran hacia atrás y así poder observar la gente que allí transitaba. Gracias a esto pude observar la siguiente situación.

A dos paradas de entrar yo, entró un hombre de la tercera edad con un bastón que caminaba a duras penas por el autobús y se dirigió hacia unos asientos que están reservados a mujeres embarazadas, o con niños, minusválidos o ancianos, que estaba ocupado por una mujer de rasgos exóticos que denotaban esa poderosa herencia indígena americana. El hombre se dirigió directo a ella y observé cómo le exhortó de malas formas que le cediera el sitio, a pesar de tener otros de los asiento reservados libres a apenas dos metros de donde se encontraba.

En un principio, a pesar de desaprobar internamente las formas de aquel anciano con el llavero de la Guardia Civil, asumí el fin de su intención, tenía derecho a reclamar su asiento, a pesar de que se encontraban otros libres. La mujer sin causar mayor problema se levantó humillada y cogió otro de los asientos reservados a dichas personas.A lo largo de las 3 o 4 paradas que el hombre transitó en al autobús me cansé de escuchar su sermón de enorgullecimiento autocomplaciente de su actuación lamentable minutos atrás. Mientras veía en los ojos de la mujer la tristeza de la ofensa realizada. "El hombre nunca es demasiado viejo para aprender" T. Middleton

Es patético pensar que determinadas personas por tener una mayor edad o presentar algún tipo de autoridad no solo se crean con el derecho de faltar el respeto de otras personas, sino que se vanaglorian de su valiente acto. Muchas veces hablo con Shidoshi de la importancia de las buenas formas, porque una buena palabra puede alegrar a una persona un día o incluso cambiar su vida, mientras que un reproche o una mala reacción puede desembocar en infortunados efectos colaterales.

Personalmente se juntaron en mí el sentimiento de pena por la mujer ofendida y el sentimiento de repugnancia de confundir el derecho con la falta de respeto. Unas pocas paradas después, la mujer ofendida se levanto de su asiento y bajo en su parada correspondiente. Tristemente confirmé mis sospechas, la mujer estaba embarazada, y tenía tanto o más derecho que aquél hombre que tan orgulloso se sintió de despreciar a otro ciudadano. El respeto nunca puede quedar relegado en ninguna relación, y si lo hacemos, debemos estar listos para algún día encontrarnos con las consecuencias.

 

"El hombre comienza, en realidad, a ser viejo cuando deja de ser educable." Arturo Graf