Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua, alumno significa: “ del latin alumnus, alére, persona criada o educada desde su niñez por alguno, respecto de este. Cualquier discípulo, respecto de su maestro, de la materia que está aprendiendo o de la escuela, clase, colegio o universidad donde estudia.”

 

“El maestro aparecerá cuando el alumno esté preparado”  (Antiguo dicho)

 

Vivimos tiempos muy curiosos. ¿Cuántas veces hemos escuchado este antiguo dicho acerca de la vía del alumnado? Seguro que miles de veces. Casi tantas como aquellas en las que hemos oído, y también comentado (el que esté libre de pecado que tire la primera piedra pero sin esconder la mano), las infinitas cualidades que se le presuponen a un buen maestro. O mejor dicho, a lo que creemos que es buen maestro. Pero, ¿cuántas veces nos hemos parado a pensar qué significa ser alumno? Y me refiero a reflexionar de forma sincera. Claro que todos diremos enseguida qué pregunta más sencilla, pero, ¿de verdad lo es? ¿De verdad sabemos cuál es el significado de esta palabra?

 

Es corriente de los tiempos actuales el emplear las palabras sin conocer su significado. Querer ser sin saber lo que ello implica, y, más grave aún, sin saber qué es aquello que queremos ser. Con la palabra alumno no es diferente. Es más, hasta podríamos decir que en muchos aspectos y sobre todo en muchos ambientes, especialmente este mundo de las artes marciales, el autodenominarse alumno es el estandarte de la humildad. Claro que de la humildad que, la mayoría de las veces, queremos aparentar en nuestro mal disimulado intento de mostrar lo grandes maestros que somos.

 

Todos nos autoproclamamos alumnos de esto o de lo otro, pero, ¿realmente lo somos?

 

En los últimos meses he preguntado a varias personas cuál es en su opinión el significado de ser alumno, y para casi todos, la respuesta ha sido la misma: “ser alumno significa ser fiel a los principios que defiende la escuela a la que se pertenece”. La respuesta es incorrecta. Debemos ser capaces de abandonar la concepción de alumnado que hemos desarrollado en los últimos tiempos. Un alumno no es aquel que, en el caso de las artes marciales, acude al gimnasio tres veces por semana durante los cuales intenta parecerse lo más posible al profesor, al cual cree obligado por su aportación económica mensual a doblegarse a sus demandas como cliente. Ser alumno exige una cosa por encima de todas las demás: aprender. Esta es la principal obligación y característica del alumno. Y para ello es necesaria una participación activa dentro del proceso del aprendizaje.

 

Si atendemos a la definición dada por el diccionario anteriormente citada, hay una palabra que considero muy importante para su comprensión: alimentar. Cuando hablamos de alimentar, ya sea de forma alimenticia como en sentido figurado, estamos hablando de dar sustento a una serie de necesidades, sean estas fisiológicas como puede ser el alimento para el organismo o intelectuales y metafísicas. Es decir, que para que se produzca el proceso del alumnado debe existir primero una necesidad, en este caso la necesidad de un aprendizaje. Tenemos por lo tanto que el alumno debe tener primero la necesidad de un aprendizaje, la capacidad y la obligación de aprender y, al contrario de lo que se piensa, la humildad necesaria para recibir la enseñanza y la diligencia precisa para realizar un aprendizaje correcto.